Alfacar
Ni el Caracolar, maravilla pétrea, dicen que fue playa hace más de veinte millones de años, ¡cuánto tiempo!, ni la impronta que le dio ser la alfarera de los califas, de ahí su nombre, ni la cita a las cinco cada año, en agosto, con Federico, ni sus fuentes, ni tantas y tantas cosas que tiene, le han dado lustre y esplendor, no estoy hablando de la real academia de la lengua, ni dentro, ni fuera de España, a este pueblo serrano, a las faldas de la Alfaguara, como un producto tan sencillo, amado y desdeñado al mismo tiempo, el pan.
De estructura morisca, sus calles conservan el angosto silencio de las jaimas, Alfacar, es un enjambre alegórico, un campo de girasoles rojos en el que el agua juega al escondite hasta que se viste de blanco cada amanecida. Desde su posición privilegiada, el aire serrano acaricia sus tejados, mira como el pelo grasiento de la vega chorrea contaminación mientras que sobre sus terrazas se aposentan los tufos olorosos del tomillo, el polen de los olivos, la leve levitación de las palomas torcaces. El fermento a levadura se extiende cada noche por las estribaciones de la sierra, los tirabuzones del sol recién levantado se impregnan del sabor a pan candeal, cada amanecer.
El alfacareño, hombre sencillo, de sólidas convicciones, conoce su tierra y a ella se abraza con pasión para sacar, con mucho sudor, el sustento del día a día. El viento de la alfaguara le ha curtido el carácter, es receptivo, hogareño pero no soporta la impertinencia y la falsedad.
Pan, y bueno, hay en todas los pueblos del mundo pero el pan de Alfacar es otra cosa. Puede que sea el agua, la pericia de sus gentes, el amor con el que lo trabajan, no lo sé, pero si quieres, de verdad, saborear ese migajón, blanco, esponjoso, aireado, hecho arte, hincar el diente a esa corteza, pergamino triguero, que lo abraza, tienes que venir a este pueblo y, en uno de sus bares añejos, pedir un vaso de vino y una rebanada de pan para mojar en aceite. El paladar te lo agradecerá eternamente. No lo olvidarás nunca. Ser mundialmente conocido sólo por esto puede que no sea bueno pero les aseguro que es exquisito, el pan, digo.
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Hace 4 años